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Una estudiante modelo
16-Ene-04
Tomado de http://www.publico.com.mx
edición del 16 de Enero del 2004 de la Sección
Perfil
Con 18 años recién cumplidos,
se ha convertido en la primera estudiante de The American
School Foundation of Guadalajara que es aceptada en Harvard
en la primera ronda. Pero ella sabe, mejor que nadie, que
lo suyo es un logro compatido.
A veces el camino largo resulta más corto. Eso podría
explicar por qué una preparatoriana estadunoidense encontró,
en una escuela de México, una puerta de entrada a Harvard.
Pero detrás de esa ruta está una historia personal
de esfuerzo, catapultado por una institución que ha
sabido brindar el impulso necesario.
Emily Anne Burnor (Akron, Ohio, 08/01/86) llegó a Guadalajara
hace dos y medio años. Su infancia puede considerarse
nómada a consecuencia del trabajo del padre, que ha
llevado a la familia por Carolina del Sur, Texas y Virginia,
para rebotar a México. Su llegada al país fue
un cambio radical. “No hablaba nada de español,
pero en cuanto llegué, vi una cultura completamente
distinta”, recuerda. Su balance es positivo: haber venido
fue “drástico, pero muy bueno”.
Lo que más le gusta es leer, cantar y actuar. Actualmente
ensaya La tiendita de horrores, musical que estrena en marzo
con el grupo de su escuela. También gusta del ejercicio,
aunque a veces no encuentra tiempo para practicarlo.
No sabe aún si será escritora o periodista,
pero no duda es en destacar a la escritura como lo que más
le llama. “Me encanta escribir, me encanta leer, la literatura
me atrae muchísimo”. Tampoco duda cuando le preguntan
por su autora preferida, Joyce Carol Oates. “Es muy buena
porque cambia de perspectiva mucho y abunda en los detalles...
es muy desarrollado su trabajo y me encanta”. Hablando
de otros ejemplos, señala como una de sus cantantes
preferidas a la finada Eva Cassidy.
Emily afirma que pocas cosas la estimulan tanto como los retos
intelectuales. Por eso decidió presentar el Standarized
Achievement Test (SAT), examen que evalúa el conocimiento
de los alumnos al salir de Preparatoria. La calificación
que ahí se obtiene determina posibilidades de acceso
a becas y créditos para educación superior. Varios
alumnos de The American School han accedido por esa vía
a una educación de muy alta calidad, pero el caso de
Emily Anne se distingue por ser la primera mujer y por haber
sido aceptada en primera ronda, en la universidad con los más
altos estándares.
Emily Anne piensa matricularse en Harvard en septiembre próximo.
Sabe que el volver a su país sin sus padres, para realizar
sus estudios superiores, es un hito en el proceso de independizarse. “Ya
es hora de hacer tu vida”, dice de cara a lo que viene:
la excitación y el temor que acompaña a la toma
de las grandes decisiones. Pero la confianza no falta: “Creo
que sí puedo ir y aprender y convivir con gente y tener éxito
en esa escuela... y si no, pues Dios tiene su plan”.
Reconoce que fue en The American School donde recibió herramientas
y aliento para emprender el vuelo. “Aunque tengo ambición
y quiero aprovechar todo lo que tengo, antes no tenía
esta escuela, estos maestros, nada de esto... Si estuviera
todavía en Estados Unidos no hubiera tenido la oportunidad
de aplicar para Harvard, aquí me han dado bastante”.
Cuando se le pregunta dónde se imagina dentro de diez
años, responde con la convicción de que no hay
meta imposible si el empeño por alcanzarla es consistente. “La
verdad no es que no tenga metas en mi vida, sólo que
no lo sé, porque yo digo que una persona no puede planear
su vida, que Dios te da diferentes oportunidades, tienes distintas
opciones”. Pero a pesar de su respuesta, no se niega
el placer de soñar, de imaginar, de ver hacia delante... “me
veo trabajando en el New York Times o escribiendo mi propio
libro”.
Texto: Antonio Márques Michel
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